Acuerdos internacionales
Plan El Salvador sustentable
Por su geomorfología, ubicación geográfica y orografía, El Salvador está expuesto a amenazas de
origen natural, tales como huracanes, inundaciones, terremotos, deslizamientos, erupciones volcánicas, sequías y los fenómenos de El Niño y La Niña.
Se estima que el 88.7 % del territorio nacional, que
concentra al 95 % de la población, constituye una
zona de riesgo (GFDRR, 2010).
De manera recurrente en la última década, el país
ha sido incluido entre los 15 países más vulnerables. Al igual que el resto de Centroamérica, El
Salvador es uno de los países más expuestos a las
consecuencias del cambio climático.
ACUERDO:
1. Restaurar, rehabilitar y reforestar las
zonas de recarga
hídrica y las zonas
vulnerables priorizadas por el Programa
de Restauración
de Ecosistemas y
Paisajes y por el Plan
Nacional de Gestión
Integrada del Recurso Hídrico (PNGIRH)
METAS:
1.1: Para 2020, al menos el 25 % (250,000 Ha) de las zonas degradadas
están restauradas; y para 2030, se han restaurado 1,000,000 Ha.
1.2: Para 2030, se ha logrado aumentar la cobertura arbórea de El
Salvador en un 25 % respecto al inventario forestal de 2017, con
rehabilitación y restauración de especies adecuadas, y se hace
un control y uso eficiente del recurso forestal (madera, leña).
1.3: Para 2019, se han recuperado 10,000 Ha de bosque salado y de
ecosistemas aledaños.
1.4: Para 2020, se implementa un sistema de parques urbanos con
servicios ambientales de beneficio a la población, reforzando la
restauración, rehabilitación y reforestación en dichas áreas.
REFERENTES Y SOCIOS:
Referentes:
MARN, OPAMSS,
MAG, sector empresarial, COMURES,
FIAES.
Socios:
Organizaciones
sociales, iglesias,
movimientos
juveniles, banca de
desarrollo.
ACUERDO:
Fortalecer la
resiliencia de la
sociedad salvadoreña, a través de
la prevención y
preparación para
la respuesta, y la
recuperación en la
infraestructura pública y productiva
para evitar la persistente reproducción de condiciones
de vulnerabilidad.
METAS:
2.1: Para 2020, todas las instituciones públicas han incorporado la gestión integral del riesgo en su planificación presupuestaria, asignándole al menos un 10 % de su presupuesto; y con ello, en 2030,
se ha reducido la vulnerabilidad del 100 % de la red de infraestructura vial en su red primaria, de los establecimientos de tercer
nivel de salud y de la infraestructura de los centros educativos a
nivel nacional, para garantizar la conectividad y los servicios.
2.2: Para 2020, todos los nuevos proyectos de inversión pública incorporan el enfoque y las medidas de gestión integral del riesgo
para la reducción de desastres.
2.3: Para 2020, se ha actualizado y armonizado el marco legal en materia de gestión integral del riesgo y adaptación al cambio climático, incluyendo sus contenidos técnicos y operativos (política de
gestión integral de riesgo, normativas de diseño y construcción,
desarrollo urbano y exigencias para el otorgamiento de permisos).
2.4: Para 2020, todos los municipios cuentan con Sistemas de Alerta
Temprana (SAT) ante eventos hidrometeorológicos; y los municipios costeros, ante tsunamis. ´También, los municipios con
riesgos sísmicos cuentan con planes de contingencia ante terremotos. Además, para 2022, todos los municipios cuentan con
SAT de conformidad con las amenazas establecidas en el Plan
Nacional de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres, según su situación de riesgo.
2.5: Para 2018 se cuenta con el componente de reconstrucción con
transformación del Plan Nacional de Protección Civil, Prevención
y Mitigación de Desastres, y con estrategias para la transferencia
de riesgo. Y para el 2020, las instituciones públicas y privadas
cuentan con planes para la recuperación con transformación.
2.6: Para el 2020, el sector empresarial incorpora en su planificación, operación y nuevas inversiones, medidas y acciones para
la gestión integral de riesgos, de acuerdo al giro de su actividad
económica.
2.7: Para 2019, se han actualizado los protocolos de alerta temprana y atención a las emergencias en los principales escenarios de
amenazas, y se ha capacitado a los usuarios en su utilización.
2.8: Para 2020, en el marco de la implementación de la Ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial vigente, se han generado
instrumentos de planificación fortalecidos y coherentes con la
gestión del riesgo y el uso adecuado del suelo, incluyendo una
estrategia nacional para reducir los factores subyacentes del
riesgo (que incluyen: desarrollo urbano no planificado, medios
de vida rurales vulnerables y la degradación de ecosistemas).
REFERENTES Y SOCIOS:
Referentes:
CNODT, Asamblea
Legislativa, MARN,
SAV, MIGOBDT,
sector empresarial,
sector de la construcción, Ministerio
de Hacienda, MINSAL, MOP, VMVDU,
ISDEM, COMURES.
Socios:
Organizaciones
sociales, banca de
desarrollo, sector
financiero.
ACUERDOS:
3. Invertir en obras
hidráulicas de regulación, protección,
recuperación de
cuencas y multipropósito, priorizadas
por el Plan Nacional
de Gestión Integrada del Recurso
Hídrico (PNGIRH),
ejecutadas en
diferentes escalas
al 2020 y al 2030.
METAS:
3.1: Para 2020, a través de inversión pública y alianzas con el sector
privado, se ha realizado al menos el 20 % de las obras hidráulicas
de regulación y multipropósito priorizadas por el PNGIRH. Para
2030, se ha realizado el 100 % de las inversiones propuestas.
3.2: Para 2025, se han adoptado tecnologías en ecohidrología para
la recuperación de aguas superficiales en la zona norte del país
priorizada en el PNGIRH.
3.3: Para 2020, se cuenta con el Plan Maestro de Drenajes del AMSS;
y para 2025, se implementa el plan y se ha integrado en la planificación para nuevos desarrollos los sistemas de gestión de agua
en el AMSS.
3.4: Para 2019, se han acordado y puesto en marcha directrices de
sostenibilidad hídrica que creen las condiciones institucionales
y sociales para facilitar el desarrollo de obras, actividades y proyectos que reduzcan las vulnerabilidades asociadas a fenómenos
hidrometeorológicos.
RECURSOS Y SOCIOS:
Referentes:
Sector empresarial, ANDA, MARN,
gobiernos locales,
MOP + DACC, MAG,
CEL, gobiernos
municipales.
Socios:
Sector financiero
ACUERDOS:
4. Implementar planes de desarrollo
sustentable en las
regiones más vulnerables del país, sus
cuencas hidrográficas, el Corredor
Seco y la zona
costero-marina del
país, armonizados
con las políticas
públicas sectoriales
respectivas.
METAS:
4.1: Para 2019, las entidades públicas, las municipalidades y los Consejos Departamentales de Municipalidades (CDA) incorporan en
sus planes institucionales, los lineamientos y medidas establecidos para la gestión de riesgos ante fenómenos extremos en las
4 zonas prioritarias de la zona costera definidas por el PNGIRH
(Cara Sucia-San Pedro; Grande de Sonsonate-Banderas; Estero
de Jaltepeque; Bahía de Jiquilisco).
4.2: Al 2025, el territorio del Corredor Seco muestra avances de al
menos un 40 % en la restauración de ecosistemas y cuencas hídricas, reduciendo la vulnerabilidad ante fenómenos extremos
de dicho territorio.
4.3: Al 2025, los municipios que conforman el Corredor Seco han implementado la política de cambio climático del sector agropecuario
y el programa de reducción de vulnerabilidad y promoción de la
resiliencia y seguridad alimentaria, mejorando en un 75 % los índices de seguridad alimentaria y nutricional (SAN) de su población.
4.4: Al 2025, la región costero-marina ha reducido sus niveles de vulnerabilidad ante fenómenos extremos, implementando efectivamente la política de mares y costas, promoviendo medios de
vida sostenibles y recuperando y restaurando áreas y ecosistemas claves para la adaptación y la resiliencia.
RECURSOS Y SOCIOS:
Referentes:
MARN, MAG, sector
empresarial, MITUR,
gobiernos municipales, COMURES, MINGOBDT y CNODT.
Socios:
Organizaciones de
la sociedad civil,
ISDEM, Corte de
Cuentas de la República, FISDL.
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